Gorgona, Hidras y Quimeras – las terroríficas historias de Celen y las Arpías – pueden reproducirse a si mismas dentro del cerebro de los supersticiosos… pero eso se debe a que estaban antes ahí. Son transcripciones, tipos… los arquetipos están en nuestro interior y son eternos. ¿Podría, de otra manera, afectarnos la imagen de algo, que concientemente, sabemos que es falso? Es que tenemos terror hacia tales objetos por su capacidad de inflingirnos daño corporal ¡No, ni mucho menos! Tales terrores están en nosotros desde hace mucho. Son anteriores a nuestro cuerpo… o ajenos al cuerpo que es lo mismo. Que la clase de miedo aquí expuesto es puramente espiritual, que su fuerza es proporcional a su inexistencia terrena y se muestra sobre todo en el periodo de nuestra inocente infancia… todo eso son dificultades, cuya solución puede estar en alguna probable percepción a nuestra condición anterior al nacimiento y en una mirada a la sombría tierra de la preexistencia.

Charles Lamb, Brujas y otros terrores nocturnos.

Escritor británico 1775-1834.


domingo, 20 de diciembre de 2009

Cuadro 25


La casa de los Vurdalac. 50x70cm. Tintas y oleos sobre cartulina.2003

Los seres rondaron insistentemente la casa durante las cinco primeras horas de la noche. Cuando la criada salio para ir al pozo de agua, les oyó conversar en idioma extranjero. Finalmente se le acercaron, uno por cada lado y uno de ellos le hablo en una lengua extraña. La chica estaba tan asustada que echo a correr, metiéndose de nuevo en la casa y no quiso ir más a la iglesia.

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